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LOCAS POR EL PADEL

By octubre 17, 2015 2 Comments

Los Ojos de Silvia Salgado Locas por el PadelHola, cuarentonas/cuarentañeras ¿Jugáis al pádel? ¿Pertenecéis a esta nueva tribu urbana nacida al albor de términos como «ranking», «torneo» o «sustituta»? ¿Habéis entrado ya en el tenebroso y arriesgado mundo de la clasificación?…¿sí, eh?…pues entonces…temblaaaaad, malditas…¡bienvenidas al averno!

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Porque, no os engañéis, lo importante NO es hacer deporte, ni pasar un buen rato, ni silenciar el movil, ni sentirte ágil, ni disfrutar con tus compañeras. NOOOO. Lo importante ES GANAR!!!…GANAR, GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR, (Luis Aragonés dixit) Y si os dicen lo contrario, MIEEEENTEN. Porque sí, porque para empezar somos tías y porque cuando nos quitamos el traje de mamás-trabajadoras y nos enfundamos en «el de matar», no hay quien nos reconozca. Vale, no matamos, pero MU-TA-MOS, porque con la pala en la mano, se nos va la pera ¡Vaya si se nos va!
Yo llevo dos años metida en este microcosmos padeliano. Pues bien, en todo este tiempo no ha habido UN SOLO VIERNES (día elegido para la gesta) que haya transcurrido «con normalidad». Lo más impactante no es ver a casi 70 mujeres batiéndose el cobre en la pista (que tiene su aquél). Qué va!…lo verdaderamente marciano es que nos pongamos de acuerdo para jugar ¡Ahí, radica el mérito del pádel!…NO en la dificultad ni en la técnica, sino en que cuatro tías crucen coordenadas para jugar a una misma hora un día determinado, Qué os voy a contar: que si «tengo al niño malo», que si «hago mudanza», que si «los pintores llegan a las 12», que si «el codo me vuelve a molestar», que si «el viernes vuelo»(porque hay que ver la cantidad de azafatas que hay en los ranking) PERO NADA NOS PARA!…ni la nieve en invierno, ni la lluvia que a pesar de que la pista sea cubierta te moja hasta el corvejón*, ni la gripe de tus hijos, ni el dolor que arrastras en el hombro desde hace una semana pero que ni de coña puedes confesar, no vaya a ser que te miren raro si, aún cojeando y medio manca, te vas a jugar al pádel.
 
Naaada de eso ¡Lo primero es lo primero!Y los viernes, EL PÁDEL ES SAGRADO. He tenido compañeras que han pedido un día libre en su trabajo con tal de jugar y evitar el descenso. Lo juro. Porque aquí se trata de, si no subir al Olimpo de las «padeleras-pro», al menos no bajar al inframundo de los grupos de cola. Así que…A MUERTE!… Y claro, la tensión sube y sube hasta que la mala-malísima de turno te discute si tu saque (que ha sido impecable e irrepetible) ha sido largo. «¿LAAAARGO????…perdona, bonita, pero ha dado JUSSSSSTO en la línea. Que no, que no, que lo he visto perfectamente…hija, una pena, porque se ha ido un dedito de nada, pero vamos, que no ha entrado». Y dices tú haciendo acopio de toda esa energía que removiste con el Reiki…»bueno, pues repito y saco dos». Pufff…para qué quieres más…es ahí cuando los cielos se abren..»¿PERDOOOONAAAA?…que te digo que era mala y punto, que no repites el saque». Entonces, la compañera que va de buena-zen-equilibrada-happy, dice «venga, chicas, qué más da…si aquí estamos para divertirnos!»…JA…para divertirnos, dice!..
 
Lo mejor es que ese momentito de tensión no es naaaada comparado con el terrible-imperdonable-osado y letal error de equivocarse en el tanteo. Esa aparentemente ingenua pregunta de «¿cómo vamos?» puede provocar un cataclismo nuclear: «¿cómo que ventaja?»…¿pero no te das cuenta de que si estoy a la derecha es porque vamos i-gua-les?…que no, que no, que lo tengo claríiiiiisimo…y fíjate que yo soy súper despistada…bla, bla, bla…total, que con dos ya cabreadas, una tercera de espíritu naif y tú, que te sientes tan gilipollas que no entiendes por qué no les das con la pala en la cabeza y te retiras muy dignamente con el mentón apuntando al cielo, pero que como tienes el veneno padelero en el cuerpo no puedes hacer nadaaaaa y te quedas como pegada al suelo, el partido continúa.
 
Y es que el microcosmos del pádel funciona como en una clase de cole; están la lista, la payasa, la matona, la tramposa, la pija, la boba, la cursi, la guapa, la macarra, la simpática…Yo, en el primer set, las tengo caladas a todas, especialmente a esas elementas que van de profesionales y te «aleccionan» en un pis-pas: «mira, cuando yo suba, tú subes»,  «tú tírales globos, que ahora tienen el sol de cara», «todas las bolas que vengan al centro son TUYAS, no mías», «tú limítate a pasar la bola, no arriesgues»…o mi number one en el top ten de los «bienintencionados consejos» de tu compañera: «Hoy estoy a tope, así que casi mejor empiezo a sacar yo aunque te corresponda a ti para ir sobre seguro». Y claro, tienes dos opciones; o le revientas la cabeza, o asientes como una oveja en pro de la paz padelera de los viernes. Porque la tercera vía, la del diálogo y el entendimiento, NO TIENEN CABIDA en el ranking (ni siquiera en las desquiciadas conversaciones del macro grupo de WhatsApp, del que ya os hablaré largo y tendido en otro post, porque da para mucho). Además, como hay un 90% de posibilidades de volver a coincidir con ella en jornadas venideras, «pa qué liarla».
 

Pero !ay, si pierdes!…porque no sólo has perdido, sino que ¡HAS BAJADO DE GRUPO! Y encima no te has podido desahogar ni llamarle a la perra que TE HA ROBADO dos puntos MENTIROSATRAMPOSAASQUEROSAAA…y te quedas con ese mal rollo reconcomiéndote el orgullo…y vuelves a casa queriendo que no se te note que has perdido, porque con lo pesadísima que te has puesto por la mañana en el desayuno, hablando de lo maravillooooso que es el pádel y de los bueníiiiiisimo que es hacer deporte, y de lo jovencíiiiisima que te sientes por participar en la gesta de los viernes, pues eso, que no puedes decir NI MU. Pero como soy como soy y los míos me ven llegar a la legua, es evidente que MAMÁ HA PERDIDO. Y eso lo trastoca TODO. Y eso que me hago la fuerte… pero hija, cuando pronuncian la frase mágica «mami, qué tal te ha ido», las compuertas se abren y mi furia brota sin control. Vamos, que toda mi pedagogía se va a la mierda y mis hijos aguantan el chorreo sin saber si preguntarme algo más o hacer una larga cambiada y desaparecer. Es como el Levante en Cádiz, que cuando sopla, no hay ni pan, ni un buenos días ni ná de ná. Lo que en casa no entienden es que, a pesar de todo, el sábado me vuelva a levantar como un boxeador antes de saltar al ring, calentando motores para el siguiente viernes. Y es que el veneno padelero es MUUUUUY potente.

 

P.D. *definición de corvejón: Articulación situada entre la parte inferior de la pierna y superior de la caña y a la cual se deben los principales movimientos de flexión y extensión de las extremidades posteriores en los cuadrúpedos. (¿pero qué os creíais que era?)

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por Silvia Salgado

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