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LA COPA MENSTRUAL Y YO

By abril 29, 2016 5 Comments

Los Ojos de Silvia Salgado Copa Menstrual

Es cómoda, higiénica, saludable, segura y comodísima, pero no conozco a una sola amiga/compañera/mamá del cole o conocida que la use. Bueno, sí, a una, la misma que hace dos años puso ojos de Simpson cuando le dije que no sabía de qué me estaba hablando “¿que nunca has usado una copa menstrual? ¿en seriooooo? ¿y por qué?” Y me sentí taaaan paleta y anticuada, que 24 horas después ya tenía la mía. Os mentiría si dijera que aquello cambió mi vida, entre otras cosas porque “mi primera vez” fue tan desastrosa que volví a meter la copa en su bolsita y no la volví a usar hasta hace unos meses ¡Y entonces sí que me cambió la vida!

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Vaya por delante que ni cobro por escribir ésto ni voy a convertirme en la nueva “chica-copa” de ninguna marca. Además, me parece muy saludable hablar de este asunto sin complejos ni tonterías. Así que, aviso: éste no será un post apto para mojigatas y remilgadas que se sonrojan por hablar de algo tan natural como es la menstruación. Por cierto, a los hombres que me leen habitualmente, he de decirles que también les interesa, a no ser que se hagan eremitas y jamás vuelvan a tener contacto alguno con el sexo femenino. Luego entenderán por qué.

Al lío. Hoy voy a hablar de…tachán… ¡¡¡LA MENS-TRUA-CIÓN!! Sí, esa cosa que conocemos como regla, periodo, tomate, la visita de Andrés, o más eufemísticamente “estar en esos días…o indispuesta” ¿Será posible que  sigamos hablando de ello en voz baja o evitemos hacerlo delante de los hombres? ¿Por qué sigue siendo un tabú? ¿No es natural? ¿No es sólo sangre?…¿cuál es el problema…que esta sangre, aunque sea la misma que brota de una herida, salga por la vagina? (aviso, si alguien se siente sobrepasado por la naturaleza o el idioma, que deje de leer) ¿alguna vez te caíste de pequeño y al verte sangrar alguien dijo “uf, qué asco? En serio, ¿cuál es el problema? ¿Recordáis cuando nos decían que era malo bañarse teniendo la regla…o que la mayonesa se cortaba “si estabas en esos días”? Sí, reid, pero no ha llovido tanto desde aquello. Todavía me entran sudores fríos cuando me acuerdo del famoso capítulo de Verano Azul y la melodramática menarquia* de Bea. Afortunadamente las cosas cambian, pero no lo rápido que debieran.

El caso es que hace unos meses mi ginecólogo me preguntó por qué no usaba una copa menstrual. La verdad, me sorprendió. Le expliqué que ya tenía una, pero que eso no era para mí, que había sido una experiencia horrorosa, que me había dolido un montón, que aquello no había forma de ponérselo, que me parecía un guarreo y que era incomodísima. “¿Incómoda? Hija, Silvia, pues eres la primera paciente que me dice eso…¿no será que te la pusiste mal o que no era tu tamaño?” Y yo, toda encendida: “Pues claro que no, eso tampoco tiene mucho misterio”…además, qué vas a saber tú, pensé. Y ahí quedó la cosa…pero yo seguía dándole vueltas y llegó la siguiente regla. Y más por cabezonería que por convicción, (si quieres que haga algo, dime que no puedo hacerlo) lo intenté por segunda vez en mi vida. Pero esta vez tuve la precaución de verme un par de tutoriales en Internet. Qué pena no haberlo hecho dos años antes ¡no tenía nada que ver! No solo NO me dolió, sino que una vez puesta no sentí ABSOLUTAMENTE NADA. Y cuando digo NADA es NADA…ni el más leve roce, ni sensación rara, ni dolor, ni molestia. NADA. Conclusión: cuando la copa está bien puesta, no la notas. Ya solo quedaba comprobar si aquello funcionaba. Mis reglas son abundantísimas y no confiaba mucho en la capacidad “colectora” de la copa, además, después de toda la vida usando tampones, me era imposible aventurar cuántos mililitros de sangre liberaría mi cuerpo en ese tiempo. Pero sí, funcionó. Y pude comprobar por mí misma lo que decían todas las usuarias de copas menstruales en los foros especializados: que no conocemos nuestro cuerpo. Creemos que sí, pero no es cierto. Hasta que no usas una copa, no eres consciente de lo maravillosa que es la naturaleza. Y no quiero caer en cursilerías tipo “a qué huelen las nubes” o “me encanta ser mujer”, pero el hecho de observar “a lo National Geographic” un proceso tan limpio y natural (sí, limpio), es todo menos desagradable. Me gustaría poder explicarlo sin que parezca que se me ha ido la olla: ¿Suena ñoño decir que es una manera de relacionarte saludablemente con tu cuerpo y tu menstruación? Vale, tal vez ésto sea muy subjetivo. Vamos pues con la parte práctica: las ventajas IN-DIS-CU-TI-BLES de la copa menstrual:

  • ES SALUDABLE. Mucho más que los tampones o las compresas, porque la copa no absorbe, sino que recoge la sangre de modo natural sin provocar sequedad o irritación vaginal. No deja fibras ni altera el PH vaginal. Además, os recuerdo que los tampones y compresas contienen amianto, rayón y blanqueantes.

 

  • HIGIÉNICA. Al sellar herméticamente las paredes del cérvix, no hay pérdidas. Si está correctamente puesta y respetas los tiempos entre cambio y cambio, puedes estar tranquilísima, que no te llevarás sustos. Y otra cosa importantísima: no hay malos olores, como ocurre cuando la sangre reacciona con los materiales químicos de tampones y compresas. Respecto a la manipulación de la copa usada, os diré que, como en todo, la experiencia es un grado. La primera vez tal vez te manches las manos, la segunda no tanto y a la tercera ya le habrás cogido el truquillo. Pero piénsalo, ¿acaso no te costó ponerte un tampón por primera vez?
  • CÓMODA. Sobre todo para viajar ¿cuántas veces habéis sacrificado el valiosísimo espacio de la maleta por meter un cargamento de tampones y compresas? ¿Os dais cuenta de lo fácil que es llevarla a todas partes? Ah, y para hacer deporte es mucho mejor porque es flexible, se adapta perfectamente a los movimientos de tu cuerpo y no hay pérdidas.
  • PARA TODAS. Cualquier mujer puede usarla, desde adolescentes hasta señoras mayores. Hay varios tamaños. Y aunque la primera vez que la veas pienses “esto a mí no me entra”, recuerda que es flexible y que para ponerla hay que plegarla hasta que adquiera un diámetro similar al de un tampón. Resumiendo: si un tampón te entra, la copa también.

Los Ojos de Silvia Salgado Copa Menstrual Doblada

 

 

  • ECONÓMICA. Hoy me he tomado la molestia de calcular cuánto dinero he gastado aproximadamente desde los 14 años en higiene íntima. Veamos: mis ciclos duran 6 días. Para calcular la cantidad anual hay que multiplicar por 13, ya que un año tiene 13 ciclos lunares de 28 días. Lo cual hace un total de 78 días al año con la regla. Tengo la menstruación desde hace 32 años, es decir, que ya he estado mala/indispuesta/reglosa 2496 días (que han sido más, porque no he contado mis desarreglos ni mis hemorragias descontroladas)…pero redondeemos en 3000. Si cada día de esos 3000 me he puesto, mínimo, 5 tampones diarios…haced la cuenta: 15.000 TAMPONES en 32 años. ¿Sabéis cuánto es eso traducido en dinero? Mucho, muchísimo. ¿Sabeís cuánto cuesta una copa menstrual? Entre 20 y 30 euros. ¿Y sabéis cuánto dura? DIEZ AÑOS. No diré más. Pero por favor, si os preguntáis por qué siguen vendiéndose más tampones y compresas que copas, pensad un poco…está claro quién sale perdiendo, ¿no?

 

El único “pero” que se le puede encontrar a la copa menstrual es que, para lavarla, hace falta agua…en casa es facilísimo, claro, pero ¿cómo la enjuagas cuando estás en un aseo público?…¿sales a lo pingüino con la copa usada en la mano, la limpias (delante de cualquiera) y vuelves a saltitos hasta el WC? PUES NO. No hace falta. Para todo hay solución: o te metes en la cabina con una botellita de agua, o utilizas uno de los productos (super económicos y naturales, por cierto) que por ejemplo comercializan en www.tucopamenstrual.es.

 

Los Ojos de Silvia Salgado Tucopamenstrual Naturcup

Ya he dicho que ni voy a hacer publicidad, ni me llevo comisión de las ventas, pero sí creo interesante hablaros de esta empresa por varios motivos; en primer lugar porque es una firma 100% made in Spain. Es la  única que distribuye copas hechas en España (concretamente en Cáceres) y que han sido diseñadas por mujeres USUARIAS. Todas ellas habían probado infinidad de marcas. Sabían qué querían y qué no…y así surgió el primer prototipo. Detrás de esta aventuraza empresarial están Cristina García y Jara Pérez, dos treintañeras súper comprometidas con el medio ambiente y la salud femenina  que además son pioneras en el uso de las copas menstruales. Su mérito no solo estriba en haber hecho un producto de máxima calidad. Van más allá: donan parte de sus beneficios a una ONG que trabaja para que la menstruación no sea una limitación o un tabú entre las mujeres de países subdesarrollados. Además imparten charlas informativas a mujeres de todas las edades que jamás han oído hablar de las copas. No se cansan de explicar lo fácil, cómodo y barato que resulta este sistema. Es una labor casi evangelizadora. “Si una famosa dijese públicamente que usa una copa menstrual, ibas a ver lo rápido que cambiaba la cosa”, dicen. Cuesta mucho abrir brecha, pero es necesario.

En Europa y Norteamérica el uso de las copas menstruales está mucho más extendido…nosotros siempre vamos más despacio, tal vez por el lastre cultural que arrastramos en cuestiones de educación sexual. Cuando en Estados Unidos comenzaban a venderse como churros las copas menstruales, en España estaba mal visto que una mujer “se tocase” o manipulase su cuerpo para ponerse una. Y tampoco olvidemos que hasta hace cinco años no se vendían en farmacias y solo podían adquirirse en Internet.

Lo desconocido despierta recelo, pero la información es poder y afortunadamente personas como Cristina y Jara lo ponen todo mucho más fácil. Si tenéis dudas acerca de las tallas de las copas, el material, la colocación, el precio…lo que sea, no dudéis en consultar su página www.tucopamenstrual.es  Pero ya os digo que en el mercado hay un oferta interminable de copas: las hay de látex, de silicona, grandes pequeñas, con anilla, con bolita, transparentes, de colores…

Otra página super útil para las novatas es www.lacopamenstrual.es,  porque además de hacer una comparativa de mercado entre todas las marcas, ofrece la posibilidad de hacerse un test rápido para ver cuál es la copa más adecuada para cada mujer dependiendo de la edad, de los partos vaginales o por cesárea que haya tenido, de la sensibilidad etc.

Por cierto, no sé si después de esta encíclica sobre menstruación alguno de mis lectores masculinos habrá llegado hasta aquí. Si es así, doy por hecho que en vuestra vida hay, al menos, una mujer importante, me da igual que sea una madre, una novia, una amiga, una compañera de trabajo o una hermana. Pensad en las ventajas:

  • no tendrás que buscar un aseo cada 3 horas para que ella se cambie, porque la copa menstrual aguanta hasta 12 horas puesta.
  • Si estáis viajando por Asia o Africa no tendréis que salir corriendo a comprar tampones decentes si la regla llega por sorpresa.
  • Si tienes hijas, calcula cuánto te ahorrarás en compresas y tampones.
  • No volverás a recibir un mensaje tardío en el móvil “cómprame tampones” cuando ya hayas salido del súper.
  • Tu planeta estará mucho más limpio porque cada mujer produce 170 kilos de residuos

 

Tengo claro que este post traerá cola: sé que muchas torceréis el gesto al leerlo, que otras desconfiaréis y prefiráis no probarlo ¡Perfecto! No tengo ningún interés en convencer a nadie. Cada una es dueña y responsable de su cuerpo, pero ya sabéis cuál es la máxima de mi web, “vivir y contar a partir de los 40”. Sólo hablo de lo que pruebo y conozco. Y eso he hecho, compartir una experiencia más. Ya me contaréis.

 

*Menarquia: primera menstruación

 

 

 

Author Silvia Salgado

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