Lifestyle

EL PINCHAZO QUE QUITA EL HAMBRE

By diciembre 4, 2015 2 Comments

los-ojos-de-silvia-adelgazarSe llama Método T6, no duele, quita el hambre y  se pierde un kilo por semana. Eso es lo que me habían contado, pero yo quería probarlo. Porque sabéis que sólo hablo de lo que veo, huelo, como o pruebo…y esta experiencia tenía que vivirla sí o sí.

¿PREFIERES ESCUCHAR ESTE POST?

O CONTINUAR LEYENDO…

Cuántas veces he dicho que si alguna vez se me apareciera el genio de la lámpara no le pediría dinero, riquezas o a Brad Pitt en mi cama, nooooo…lo que yo le imploraría y suplicaría a gritos sería comer TODO lo que quisiera y NO ENGORDAR. Porque ¡hay que ver lo que me gusta a mi la comida! TOOOODA la comida. Y es que me pongo igual de contenta con un cuerno de chocolate que con una ensalada de pepino (bueeeeeno…casi igual de contenta). Y claro, esto sería un don divino…si no tuviera que controlar el peso con una disciplina que de verdad, ya me aburre. Después de los veintidós años no recuerdo una sola etapa de mi vida en la que no haya hecho dieta. Las conozco todas: la de la piña, la del jarabe de arce, la de la sopa de col, la de la canela, la de los puntos, la de los días alternos, la del limón, la de la alcachofa…y por supuesto la dieta Dukan, en la que ya tengo un doctorado Summa Cum Laude.

LA COMIDA ME PIERDE

Y es que en mi ADN no está ese preciado gen que te permite comer lo-que-te-apetezca sin preocuparte por la báscula y que al parecer solo unos cuantos “elegidos” tienen. Yo, desde luego, no. Porque vale,  de lunes a jueves, todo controlado; nada de pan, nada de cervecita, nada de dulce, ni-por-supuesssssto hidratos de carbono. Pero ¡ay a partir del jueves!…un aperitivo (con su cañita y sus patatas, claro), una cenita con queso rico de postre, o una paellita el sábado y toooodo el esfuerzo echado a perder. No, no exagero. Juro que al lunes siguiente llevo el botón del vaquero tatuado en el ombligo ¡Es la penitencia que pago por esas pequeñas alegrías que me regala el buen yantar!…pero mi genética me pasa factura…y la edad también. Entenderéis pues, que desde hace años haya desarrollado un talento especial, una especie de radar para captar todos los mensajes dietéticos que fluyen por el universo…y el último fue el tratamiento del que hoy os hablo: la neuroestimulación del dermatoma T6 del abdomen para la pérdida de apetito. En otras palabras…el “pinchazo que quita el hambre” . Wowwwww…música celestial para mis oídos.

UNA DOCTORA REVOLUCIONARIA

Y por eso no paré hasta dar con la doctora Ana Téllez. Por cierto, la tenéis que ver; esta mujer es el mejor reclamo publicitario de sus tratamientos…guapa, piel espectacular y tipazo. Y ésto sí es importante…¿no os han entrado alguna vez sudores fríos cuando una peluquera con un “look Cindy Lauper” os ha querido cortar el pelo? ¿A que desconfiarías de la efectividad del pilates si tu monitora pesara 134 kilos? Pues es lo mismo. Por eso, cuando la tuve de frente (a la doctora Téllez) me relajé y me entraron unas ganas irrefrenables de sacarle un talonario y decirle “venga, lo que sea, hazme lo que sea, pero quiero estar como tú. ¡Y YA!”….Y en sus manos me puse para probar en carne propia el método T6.

los-ojos-de-silvia-salgado-pinchazo-t6

Me tumbé en una camilla. No es necesario desvestirse, ni ir en ayunas, ni hacer una preparación previa específica porque, me cuenta Ana Téllez, el tratamiento no es agresivo, no tiene efectos secundarios y exceptuando embarazadas y personas con arritmias o marcapasos, cualquiera que desee adelgazar puede hacerlo. Pues bien, en un punto determinado del abdomen me clavó una aguja de acupuntura que iba conectada a un aparato de electroestimulación. Este aparato produce una corriente eléctrica de mínimo voltaje que la doctora va subiendo gradualmente de intensidad para actuar sobre el dermatoma T6. No, no duele, pero es cierto que la primera vez que la corriente mueve la aguja, tienes una sensación extraña…un hormigueo que dura apenas unos segundos. Luego, el cuerpo se acostumbra a esta vibración interna que se irradia hacia el interior del abdomen. El objetivo es dilatar mínimamente (apenas un milímetro) las paredes del estómago para que baje la GRELINA (sí, yo tampoco había oído hablar nunca de la grelina), que es la hormona que regula la sensación de apetito. A mayor cantidad de grelina, más hambre tenemos, y al revés.

los-ojos-de-silvia-aguja-t6La sesión dura media hora y lo ideal es hacerlo una vez por semana. La doctora asegura que en dos meses y medio pueden lograrse pérdidas de 10 kilos. Y por qué funciona? La lógica impera. A ver, ¿cuál es la única manera de adelgazar?  Evidentemente hacer una dieta hipocalórica para ingerir menos calorías de las que nuestro organismo quema ¿Por qué es difícil mantenerse firme con el régimen?…porque pasamos hambre. Peeeeeero si no tenemos apetito y no nos apetece picar a todas horas…resulta sencillo hacer la dieta. Fácil, no?

T6: EL MEJOR ALIADO DE LA DIETA

Pero claro, llegados a este punto, muchos os haréis la misma pregunta: ¿y el T6 funciona sin hacer dieta?…Sí, funciona. Pero como los milagros aún no se comercializan, que nadie se lleve a engaños; por mucho T6, mucha distensión de estómago y mucho que te baje la grelina, no perderás peso si desayunas magdalenas con nocilla. Este método funciona, sí, pero lo ideal es aprovechar la falta de apetito para hacer dieta…y si es la “dieta paleolítica”, mejor. Para quien no sepa en qué consiste:

ALIMENTOS PERMITIDOS                      NO PERMITIDOS

Frutas                                                             Lácteos

Vegetales                                                       Cereales

Carnes magras                                             Alimentos procesados o azúcares

Mariscos                                                        Legumbres

Nueces y semillas                                        Almidones

Grasas saludables                                        Alcohol

Si os interesa, otro día escribo un post específico sobre la dieta paleolítica. Ya me lo diréis en vuestros comentarios

Bueno, al lío. La sesión duró 30 minutos. Cuando me levanté apenas tenía una pequeña coloración rosada en torno al punto donde había estado la agujita. Nada más. Fijaos si es indoloro que en esa media hora hay quien incluso se duerme.

FUNCIONA? A MI, SÍ

Cuando llegué a casa era la hora de cenar. Hice una ensalada y filetes de ternera. La verdad es que no tenía demasiada hambre, pero como siempre aprovecho la cena para estar con mis hijos y hablar con ellos, me senté a la mesa. Y sí, comí con gusto, pero, oh sorpresa…por primera vez en muuuucho tiempo, después de terminar mi plato no sentí esas ganas imperiosas de lanzarme a la nevera a por “algo dulce”…una onza de chocolate, un bombón, chuches…

Al día siguiente me levanté dispuesta a desayunar, y oh sorpresa, apenas tenía hambre…¡JA! ..¡YO!…que puedo prescindir de comer y cenar pero nuuuuunca del desayuno…que no me como un bocadillo de sardinas en aceite porque-hasta-ahí-podíamos-llegar pero que qué bien me sabríaaaaa…

Total, que los días han ido pasando, el hambre no ha vuelto y esta semana he adelgazado un kilo. A mí, de momento, me está funcionando. Por cierto, cada pinchazo cuesta 150 euros, así que me parece que este año le voy a pedir a Papá Noel un bono de diez sesiones para utilizar después de Navidad y volver a enfundarme mis vaqueros.

Author Silvia Salgado

More posts by Silvia Salgado

Join the discussion 2 Comments

Leave a Reply